miércoles, 15 de julio de 2009

ADITIVO ALIMENTARIO

Un aditivo alimentario es toda sustancia que, sin constituir por sí misma un alimento ni poseer valor nutritivo, se agrega intencionadamente a los alimentos y bebidas en cantidades mínimas con objetivo de modificar sus caracteres organolépticos o facilitar o mejorar su proceso de elaboración o conservación.

Las principales funciones de los aditivos alimentarios, de acuerdo con la Directiva europea 89/107/CEE,[6] la cual se ha transpuesto a la legislación de cada estado miembro de la UE, son:

  1. asegurar la seguridad y la salubridad
  2. aumentar la conservación o la estabilidad del producto
  3. hacer posible la disponibilidad de alimentos fuera de temporada
  4. asegurar o mantener el valor nutritivo del alimento
  5. potenciar la aceptación del consumidor
  6. ayudar a la fabricación, transformación, preparación, transporte y almacenamiento del alimento
  7. dar homogeneidad al producto.

Tipos de aditivos

La clasificación general de los aditivos alimentarios puede ser:

  • Sustancias que impiden las alteraciones químicas biológicas (antioxidantes, sinérgicos de antioxidantes y conservantes)
  • Sustancias estabilizadoras de la características físicas (emulgentes, espesantes, gelificantes, antiespumantes, antipelmazantes, antiaglutinantes, humectantes, reguladores de pH)
  • Sustancias correctoras de las cualidades plásticas. (mejoradores de la panificación, correctores de la vinificación, reguladores de la maduración).
  • Sustancias modificadoras de los caracteres organolépticos (colorantes, potenciadores del sabor, edulcorantes artificiales, aromas).

Existen categorías de aditivos por su uso en la industria alimentaria, entre ellas tenemos:


ALIMENTO TRANSGENICO


Es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir una característica deseada. En la actualidad tienen mayor presencia alimentos procedentes de plantas transgénicas como el maíz,la cebada o la soja.

Buscan el incremento de la productividad (por ejemplo, mediante una resistencia mejorada a las plagas) así como la introducción de características de calidad nuevas. Debido al mayor desarrollo de la manipulación genética en especies vegetales, todos los alimentos transgénicos corresponden a derivados de plantas.

MINERALES



Son los componentes inorgánicos de la alimentación, que se encuentran en la naturaleza y no en los seres vivos. Cumplen un papel muy importante en el organismo, porque son necesarios para la elaboración de tejidos y la formación de las hormonas, enzimas y otras sustancias.
Se pueden dividir en tres grupos:

Macroelementos: son los que el cuerpo necesita en mayor cantidad y pueden medirse en gramos. Por ejemplo, el organismo necesita mucho calcio, elemento que constituye la parte dura de los huesos y dientes. En este grupo tenemos sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, cloro y azufre.



Microelementos: se necesitan en menor cantidad que los anteriores y se miden en miligramos. Los microelementos no son elementos estructurales principales, pero intervienen en el funcionamiento de ciertas enzimas, actuando de forma muy parecida a las vitaminas.

Entre ellos encontramos hierro, flúor, yodo, manganeso, cobalto, cobre y zinc.
Oligoelementos: que se necesitan en cantidades pequeñísimas. Reciben el nombre de oligoelementos porque se encuentran en muy pequeñas cantidades en el organismo (en griego, óligos significa "poco"). Los oligoelementos se encuentran y actúan en los tejidos vivos en concentraciones que se expresan en microgramos por gramo o en microgramos por mililitro. Ellos son silicio, níquel, cromo, litio, molibdeno y selenio.

Vitaminas

Son sustancias orgánicas que sirven para regular las funciones del organismo. No aportan energía, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por los alimentos.

Las vitaminas se encuentran en los alimentos tanto de origen animal como vegetal. Una excepción es la vitamina D que se forma en la piel con la exposición al sol.

Existen dos tipos de vitaminas:

Las liposolubles: es decir, las que se disuelven en grasas y aceites y son las vitaminas A, D, E , K y F.

Las hidrosolubles: llamadas así porque se disuelven en agua. Pertenecen a este grupo la vitamina C y el complejo B.

Con una dieta rica en productos frescos y naturales, se pueden consumir todas las vitaminas necesarias sin requerir de suplementos farmacéuticos.

CARBOHIDRATOS O GLUCIDOS

Son nutrientes en cuya composición entran tres elementos: Oxígeno, Hidrógeno y Carbono, incluidos en algunos alimentos. Constituyen la principal fuente de energía del organismo, contribuyendo a mantener los tejidos, desarrollar la visión y prevenir las infecciones.

Desde el punto de vista nutricional se puede hablar de tres tipos de glúcidos:

Almidones o féculas: presentes en los cereales, las legumbres, papas, etc.

Azúcares: presentes en las frutas, leche, azúcar blanco, miel, etc.

Fibra: presente en las verduras, frutas, frutos secos, cereales integrales y legumbres enteras.

LIPIDOS O GRASAS

Son nutrientes formados por aceites, grasas y glicerina. Sus funciones más importantes son aportar energía y contribuir a la absorción de algunas vitaminas. Están presentes en los aceites vegetales (oliva, maíz, girasol) que son ricos en ácidos grasos insaturados, y en las grasas animales (tocino, mantequilla, manteca de cerdo), ricas en ácidos grasos saturados.

Normalmente, en los alimentos que consumimos, se encuentra una combinación de ácidos grasos saturados e insaturados. Los ácidos grasos saturados son más difíciles de procesar por el organismo, por lo que en ocasiones pueden acumularse y formar placas en el interior de las arterias produciendo así la arteriosclerosis.












LAS PROTEINAS




Las proteínas

Son nutrientes formados por ácidos orgánicos, aportados por los alimentos, aunque algunos de ellos los elabora el propio organismo. Son imprescindibles en el crecimiento y reparación de los tejidos, desempeñan funciones relacionadas con la asimilación de nutrientes, transporte de oxígeno y de grasas en la sangre, entre otras. En nuestra dieta se pueden distinguir proteínas de origen animal o de origen vegetal.

Las proteínas de origen animal se encuentran en las carnes, pescados, aves, huevos y productos lácteos. Las de origen vegetal se pueden encontrar en abundancia en los frutos secos, granos, legumbres, cereales completos, soya y champiñones.

La cantidad de proteínas que requiere el organismo depende de varios factores como la edad, el estado de salud del intestino y de los riñones.