Las principales funciones de los aditivos alimentarios, de acuerdo con la Directiva europea 89/107/CEE,[6] la cual se ha transpuesto a la legislación de cada estado miembro de la UE, son:
- asegurar la seguridad y la salubridad
- aumentar la conservación o la estabilidad del producto
- hacer posible la disponibilidad de alimentos fuera de temporada
- asegurar o mantener el valor nutritivo del alimento
- potenciar la aceptación del consumidor
- ayudar a la fabricación, transformación, preparación, transporte y almacenamiento del alimento
- dar homogeneidad al producto.
Tipos de aditivos
La clasificación general de los aditivos alimentarios puede ser:
- Sustancias que impiden las alteraciones químicas biológicas (antioxidantes, sinérgicos de antioxidantes y conservantes)
- Sustancias estabilizadoras de la características físicas (emulgentes, espesantes, gelificantes, antiespumantes, antipelmazantes, antiaglutinantes, humectantes, reguladores de pH)
- Sustancias correctoras de las cualidades plásticas. (mejoradores de la panificación, correctores de la vinificación, reguladores de la maduración).
- Sustancias modificadoras de los caracteres organolépticos (colorantes, potenciadores del sabor, edulcorantes artificiales, aromas).
Existen categorías de aditivos por su uso en la industria alimentaria, entre ellas tenemos:
- Aromatizantes
- Colorantes
- Conservantes
- Antioxidantes
- Acidulantes
- Edulcorantes
- Espesantes
- Derivados del almidón. Tienen como base para su elaboración el almidón.
- Saborizantes
- Emulsionantes
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